Arquitectura comercial concebida desde el oficio, antes de la era digital
Blvd. Josefa O. de Domínguez / San Francisco del Rincón, Gto., México
Área del terreno: 185 m²
Área del proyecto: 348 m²
Año del proyecto: 1998
Construcción: 1998-1999
Plaza Milenio es un proyecto fundamental en nuestra historia.
Fue diseñado y construido en 1998, cuando aún cursábamos nuestros estudios universitarios, en una época en la que el dibujo a mano era la herramienta principal del arquitecto. Cada línea, cada proporción y cada decisión surgieron del trazo directo, antes de que el software formara parte del proceso.
Este fue también nuestro primer proyecto construido, realizado antes incluso de concluir la carrera. Con muy poca experiencia previa y un entendimiento todavía intuitivo de la obra, asumimos la responsabilidad completa del diseño y la construcción. Ese salto temprano al campo real ?resolver, dirigir, coordinar y aprender directamente en obra? marcó el inicio de nuestra experiencia profesional y definió una manera de trabajar basada en la claridad, la disciplina y el rigor.
El proyecto nació de un reto muy específico: un terreno extremadamente estrecho y una fachada principal orientada al poniente, expuesta al sol más agresivo del día. Por esa razón, el frente se resolvió como un plano casi ciego. No fue un gesto formal, sino una respuesta climática y funcional.
El único punto de apertura hacia la calle es el arco que enmarca la escalera helicoidal, convirtiéndola en el elemento escultórico del edificio. El arco no se concibió como un recurso estilístico, sino como un filtro solar que atenúa la luz baja del poniente y protege el interior, al tiempo que otorga identidad al acceso.
La fachada se recubrió con porcelánico, una decisión poco común en la ciudad en ese momento debido a su costo y a la falta de adhesivos especializados para exteriores. La elección no fue estética únicamente: buscaba durabilidad, bajo mantenimiento y una presencia sobria que resistiera el paso del tiempo. Más de dos décadas después, el recubrimiento sigue intacto, confirmando la pertinencia de aquella decisión temprana.
La iluminación natural se resolvió desde arriba.
Los pasillos y áreas comunes reciben luz mediante domos cenitales que bañan el interior sin permitir la entrada directa del calor. La luz se filtra entre muros, tamizada, generando una atmósfera fresca, controlada y silenciosa.
A pesar de su escala compacta, el proyecto exigió una claridad espacial profunda: circulaciones verticales, accesos y una relación directa con la calle. Desde entonces, estos elementos se convirtieron en parte esencial de nuestro lenguaje arquitectónico: claridad, orden, atmósferas y honestidad material.
Un año después construiríamos los Departamentos JC, un proyecto donde exploramos materiales aparentes y un lenguaje más expresivo. Pero Plaza Milenio ?con su sobriedad, su control solar y su luz cenital? anticipó con sorprendente claridad el estilo que hoy nos define.
Los bocetos originales y las fotografías del proceso constructivo muestran el rigor y la intención con la que fue concebido. Más de dos décadas después, Plaza Milenio sigue vigente y alberga nuestro propio estudio, convirtiéndose en un testimonio de permanencia y de la manera en que entendemos la arquitectura.
